LAURA


“¡Despierta!” Si no te sientes atrapada, no necesitarás reaccionar. A veces, si no te estrujan no eres capaz de sentir. Y quien dice apretar, dice asfixiar (aquí la fuerza se la controla cada uno). Porque, casi siempre, para pasar de un lado emocional a otro hace falta que te abofeteen (o hacerlo tú mismo). O caerte de la cama. O algo. Y, luego… ya está, ya pasó (para bien, o para mal).

Hay momentos en los que nos falta el aire. Si lo sabemos ver, pueden ser hasta bellos. Si son fugaces. Recuperar el aliento solamente depende de uno mismo.

Texto: Marta Rosella

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